miércoles, 12 de diciembre de 2018

Oratoria Introducción

IGLESIA BAUTISTA MANANTIAL DE VIDA

Oratoria- Introducción


  • La introducción es una parte fundamental del discurso. Al iniciar la intervención el orador se "juega" el conseguir o no la atención del público, Si la introducción resulta interesante, atractiva, novedosa, sugerente, y si el orador parece preparado, agradable, entusiasta, entretenido, es posible captar la atención del público, y una vez que se ha conseguido es más fácil mantenerla a lo largo de todo el discurso.
  • Si por el contrario, el orador no consigue en la introducción "enganchad' al público, a medida  que avance el discurso le va a resultar cada vez más difícil lograrlo (si el público no ha prestado atención al principio, es muy complicado que luego pueda captar la línea argumental, aunque lo intente).
  • Si la introducción suena a rollo, la voz resulta monótona, no se oye bien, no queda claro de que se va a hablar, la imagen del orador resulta indiferente, etc., es muy fácil que la mente del público empiece a viajar en diferentes direcciones.
  • Hay mil cosas en las que el público puede,entretenerse (este orador se parece a mi vecino; que mal le queda el traje, que corbata más rara, como sesea, que calor hace aquí, ya está el de delante estornudando, etc, etc).
  • La presentación tiene que ser breve, se trata simplemente de introducir el tema que se va a tratar; ya habrá tiempo más adelante para desarrollarlo.
  • En la introducción tiene que quedar muy claro el asunto que se va a abordar y la opinión del  orador sobre el mismo.
  • Si el discurso va a ser extenso, en la introducción se debe presentar un pequeño guión indicando los distintas partes de la exposición.
  • La introducción se tiene que preparar a conciencia. 
  • Hay que ser capaz de exponerla sin recurrir a fichas de apoyo (aunque se lleven preparadas) ya que gana en espontaneidad. Además, es al comienzo de la intervención cuando los nervios están más a flor de piel, por lo que una buena preparación ayuda también a dominarlos.
  • La introducción debe empezar con entusiasmo, con energía. Marca la línea que debe seguir el resto de la intervención.
  • Por último, indicar que la introducción debe comenzar con un saludo a los asistentes, agradeciéndoles su presencia; también se dará las gracias a los organizadores del acto por la invitación.
  • Si alguien ha intervenido antes se le dedicarán unas palabras de reconocimiento (aunque haya sido un auténtico petardo).



Oratoria Idea Clave

IGLESIA BAUTISTA MANANTIAL DE VIDA


Idea clave

Como se ha comentado en la lección anterior, el discurso girará sobre una idea principal (idea clave). que resume el punto de vista del orador sobre el tema tratado,

Hablar en público constituye una oportunidad que no se puede desaprovechar: Un grupo de personas, más o menos numeroso, está pendiente de lo que uno les va a decir, por ello hay que ser enormemente selectivo en la idea que se quiere transmitir,

No se puede perder esta oportunidad tratando temas marginales o menos relevantes.
El orador tiene que ser capaz de ir al núcleo del asunto.
Es preferible centrarse en un solo mensaje que quede claro que abordar distintas ideas que al  final sólo produzcan confusión.

Cuando se habla en público hay que ser muy conciso, evitar la dispersión, ya que la capacidad de retención del público es limitada.

Para definir la idea clave uno debe tomarse un periodo de reflexión y hasta que no esté convencido de la misma no comenzará a desarrollar su discurso.

Esta idea principal se expresa en la introducción (para que el público sepa cual es la posición que se va a defender), se argumentará durante el desarrollo y se destacará nuevamente en la conclusión.

El objetivo del orador es que cuando termine su intervención el público conozca perfectamente cual es su opinión y los argumentos en los que se basa.



sábado, 8 de diciembre de 2018

Oratoria. Miedo a Hablar en público

IGLESIA BAUTISTA MANANTIAL DE VIDA

Oratoria-Miedo a hablar en público 


  • Como se ha comentado en la lección anterior. el público no es el enemigo, sino que, bien al contrario, son  que consideran que el orador puede aportarles algo, que no van a perder el tiempo escuchándole. Por ello. no se debería tener un miedo desproporcionado a hablar en público, algo que, sin embargo, suele ser bastante habitual,
  • Tener miedo antes de una intervención pública es algo natural, por lo que uno no debería ser excesivamente auto-crítico consigo mismo por que le ocurra esto, y no por ello ha de considerarse una persona débil e insegura.
  • Hay que analizar este miedo que a uno le atenaza y tratar de descubrir las causas que lo originan.
  • Uno se dará cuenta de que gran parte de este miedo es irracional, no obedece a motivos lógicos (miedo de hacer un ridículo espantoso, de que se rían de uno, de tartamudear, de caer en desgracia, de hundir el prestigio profesional. de que le abucheen...). Son situaciones que no van a ocurrir y por lo tanto este miedo hay que rechazarlo por absurdo.
  • Otro tipo de miedo sí puede ser racional: obedece a situaciones adversas que pueden presentarse (quedarse en blanco, no saber contestar a una pregunta, que no funcione el proyector, etc.). Frente a este miedo racional lo que hay que hacer es tomar todas las medidas posibles para reducir al mínimo las posibilidades de que estas situaciones se produzcan (por ejemplo, llevando fichas de apoyo, preparando el discurso a conciencia, verificando previamente de que el proyector funciona correctamente, etc.).
  • A veces también preocupa el pensar que el público pueda darse cuenta del miedo que uno tiene (sudores, temblor en el habla o en las piernas, cara demacrada, etc.), pero es muy difícil que esto ocurra: Son reacciones físicas que uno percibe intensamente pero que apenas son percibidas por terceros. Además, en el caso hipotético de que así fuera, el público pensaría que son reacciones muy naturales, que a cualquiera le podría ocurrir.
  • La mejor forma de combatir el miedo es con una adecuada preparación: hay que trabajar y ensayar la  intervención con rigurosidad. 
  • Cuando se domina la presentación se reducen drástica-mente las posibilidades de cometer errores; esto genera confianza y disminuye el nivel de ansiedad.
  • También resulta muy útil pensar en positivo, es decir, en la satisfacción tan enorme que a uno le produciría  obtener un gran éxito.
  • El orador debe auto convencerse de que con una buena preparación este éxito está al alcance de la mano.
  • Otro modo de combatir el nerviosismo es realizar, unas horas antes de la intervención, algún ejercicio físico intenso (un partido de tenis, salir a correr, etc.). Esto contribuye a quemar energías y genera un cansancio físico que contribuye a calmar los nervios. Cuando llega el momento de la intervención uno debe auto imponerse tranquilidad, especialmente en los momentos iniciales de misma. 
  • Si uno consigue sentirse cómodo al principio, es posible que mantenga esta línea durante el resto de la intervención. 
  • Subir al estrado con tranquilidad, sin prisas, mirar al público unos instantes mientras se le saluda, ajustar el  micrófono, organizar las notas... y comenzar a hablar despacio.
  • A lo que nunca se debe recurrir es a tomar pastillas , ya que podrían generar un estado de aturdimiento que dificultase la exposición.
  • En todo caso, un cierto grado de nerviosismo puede que no venga mal, ya que permite iniciar la intervención en un estado de cierta agitación, de mayor energía.





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